[Publicado en Ociozine el 29 de abril de 2010]
Los vigueses Jugoplastika presentaban su nuevo disco en la sala madrileña acompañados de sus paisanos, Maryland
La última vez que vi a los gallegos Jugoplastika fue en 2007, en la Sala Sol. Entonces sólo habían editado un disco, cantaban en inglés y en español y nos contábamos unos cuantos menos entre el público. Tres años y dos discos después, Jugoplastika volvían a Madrid para ejecutar en la Boite un repertorio dominado por temas de su recién estrenado disco, Say hello to the kid. Sonaron con más tablas, con más decisión y más ruidosos.
“Gracias por no estar en Nada Surf”, bramó el bajista haciendo referencia a lo que estaba sonando unas calles más allá, en la Joy Eslava, “apestan”. Pero no estábamos tan lejos de Nada Surf. Las melodías pegadizas de Jugoplastika se escurren disco a disco hacia los noventa, hacia los tiempos de Weezer o de Built to Spill, influencias que otros españoles como Half Foot Outside están recogiendo. En este último álbum pueden presumir de un sonido más homogéneo y coherente, más consistente que los anteriores. El power pop de Black Rice con la que abrieron o Holidays in Delaware se fue ensuciando a medida que el setlist avanzaba: el mástil del bajo servía para hacer sonar los platillos, la voz sonaba cada vez más rasgada y furibunda, las guitarras más distorsionadas viraban hacia los noventa del noise más cañero, a los noventa del rock de Sonic Youth –eso sí, y con todos los respetos, sólo los dinosaurios consagrados se pueden permitir siete minutos de ruido, sin estructura predefinida aparente, en el escenario –. La energía rebosaba en banda y público hasta que los unos y los otros se mezclaron dando saltos hacia el final del concierto, hasta acabar con Little funny things, carne de hit del último disco y con sólo el batería marcando el ritmo encima de la tarima.
Antes que ellos, los también gallegos Maryland le dieron a los guitarrazos igualmente pero en composiciones mucho más melódicas, bien definidas y estructuradas en su mayoría procedentes de su único largo publicado, Surprises. Tampoco han inventado nada nuevo: recuerdan al sonido de los noventa, pero a los noventa de Sexy Sadie o Australian Blonde. Si bien en el estudio suenan más tranquilos, inauguraron la noche de la Boite dotando de intensidad y energía el corte N.O.A aunque fueron tranquilizando el ritmo con el predominio de los teclados hacia la mitad del repertorio. Al igual que Jugoplastika, Maryland también tenía su propio club de fans en la sala, que coreaban las letras hasta llegar a tomar la voz en comunión con el cantante en temas como Allright.
No sé quién derrochó más energía: si Jugoplastika y Maryland dándole a sus temas, o su público, al que mucho tuvieron que agradecer las ganas que mostraron de escucharlos, de brincar, y de entregarse a la música hasta hacer acabar en fiesta la velada.
http://www.myspace.com/jugoplastika
www.myspace.com/marylandvigo